Vicisitudes: En 1987 elegí, para titularme como psicóloga, el tema Trayectoria del duelo en muerte súbita y en muerte por enfermedad crónica o enfermedad terminal. Desde entonces, la Tanatología ha sido uno de los temas estructurales en mi desarrollo personal y profesional.

Sigmund Freud, padre del Psicoanálisis, planteó como compleja concepción un ser humano que internamente existía entre dos polos aparentemente opuestos: sexualidad (eros) y muerte (tanatos). La muerte, al igual que la sexualidad, no escapa del proceso de vida del ser humano. 

El divorcio es otro de los duelos significativos; algunas personas tienden a sentir culpa por la separación y enojo por la pérdida de la estabilidad familiar. Se requiere de un tiempo de reflexión que facilite entender el significado de la pérdida –sea por separación, divorcio, enfermedad, muerte, abuso sexual, desempleo, cambio de domicilio, de escuela, desastres naturales, terrorismo, secuestro. Hoy más que nunca, México debe prepararse para elaborar duelos; el tema de la muerte por actos terroristas se ha vuelto cada día más frecuente, y lamentablemente más cercano, al igual que la pérdida de la confianza en el gobierno y las autoridades.

En 1985 inicié mi formación como educadora en sexualidad, sin saber que se convertiría en otro de los temas más apasionantes de mi carrera, llevando a cabo el primer taller de educación sexual el 19 de enero de 1989.  Encuentro una gran cantidad de mitos y temores tanto en la educación de la sexualidad como en todo lo relacionado con la muerte –lo que impide muchas veces alcanzar una vida responsable y plena.  La sexualidad se integra de experiencias que van desde sentirse, explorarse, conocerse, aceptarse, amarse, relacionarse y disfrutarse como hombre o mujer, tomando en cuenta su orientación sexual y sus propios valores.

Mi propósito como psicóloga especialista en educación de la sexualidad, es integrar estos dos temas como ejes principales en el desarrollo, pues nadie está exento de vivir la sexualidad ni de morir, la diferencia está en el sentido que cada quien le dé.

En 2005 decidí asignarle nombre a mi despacho con una palabra que resumiera el significado de mi trabajo, así encontré Vicisitudes. Las vicisitudes o avatares de la vida son sucesos prósperos y adversos en el proceso de vida del ser humano; se dan en un orden sucesivo o alternativo, modificando el curso de la vida habitual. Una vicisitud es la oportunidad de hacer conciencia, aceptar nuevas responsabilidades y límites,  planear con asertividad y darle un mejor sentido a nuestra vida… a pesar de lo que se haya perdido en el camino.